Director: Stephen Gaghan
Intérpretes: George Clooney, Matt Damon, Alexander Siddig, Jeffrey Wright, Chris Cooper, Christopher Plummer
Año: 2005, Warner Bros.
Género: Drama político
Contenidos Específicos: Violencia extrema que incluye una escena de tortura gráfica y lenguaje vulgar
Clasificación MPAA: R (RESTRINGIDA Sólo para mayores, los menores de 17 años requieren ser acompañados por alguno de sus padres o un adulto con criterio)
*MPAA: The Motion Picture Association of America
Reseña:
La cinta sigue muchas direcciones y personajes que luego se interconectan, por lo que el espectador debe estar alerta para no confundirse. En primer lugar está Bob Barnes (George Clooney), un veterano de la CIA con varios problemas personales en su relación con su hijo, su esposa y su trabajo, ya que no ve que su lealtad para la Agencia sea recíproca; Bryan Woodman (Matt Damon), un analista de energía que por una tragedia personal llega a estar muy cerca de los asuntos del Príncipe Nasir (Alexander Siddig), un visionario y reformista árabe con posibilidades de heredar un rico emirato; Bennett Holiday (Jeffrey Wright), un abogado con un padre alcohólico que es contratado por dos compañías petroleras para facilitar la fusión de las mismas; por ultimo está Wasim (Mazhar Munir) un migrante pakistaní que junto con su padre acaba de ser despedido de una refinería del Príncipe Nasir.
Las actuaciones del reparto son excelentes, especialmente Clooney quien ha sido nominado al Óscar como mejor actor de reparto, las tomas al estilo documental le añaden realismo y las vistas del Medio Oriente son satisfactorias. Stephen Gaghan es el responsable del guión en esta cinta como lo fue en Tráfico (Traffic) por la que ganó un Óscar en el 2000. De la misma manera crea un caleidoscopio de intrigas y codicia, pero pierde impacto emocional debido a que la multiplicidad de historias y personajes se diluyen. Los temas éticos y de justicia social que se abordan son muy interesantes.
Ryan Bingham (George Clooney) pasa la mayor parte de su tiempo viajando. Presta sus servicios en una compañía especializada en despidos de trabajadores, un trabajo ingrato en el que Ryan se ha hecho experto y en el que, entre terminales aéreas, hoteles y relaciones sexuales de ocasión, parece haber encontrado la plenitud de su vida. Sin embargo, tres eventos inesperados sacudirán la estabilidad de su pequeño universo: en lo profesional la aparición de una joven ejecutiva (Anna Kendrick) que propone que los despidos se hagan vía internet y, en lo personal, la boda de su hermana y la relación con una ejecutiva trotamundos como él (Vera Farmiga).