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La ciudad de las Tormentas

Título Original: Green Zone
Año de producción: 2010
País: EE.UU.
Dirección: Paul Greengrass
Intérpretes: Matt Damon, Jason Isaacs, Brendan Gleeson, Greg Kinnear, Amy Ryan, Khalid Abdalla, Michael O’Neill, Antoni Corone
Argumento: Rajiv Chandrasekaran (libro “Imperial Life in the Emerald City: Inside Iraq’s Green Zone”)
Guión: Brian Helgeland
Música: John Powell
Fotografía: Barry Ackroyd
Distribuye en Cine: Universal
Duración: 115 min.
Género: Bélico, Drama
Público: 2 (Jóvenes)
Contenidos:
Imágenes (algunas Violencia), Diálogos (algunos soeces)
Valoración moral:
Con inconvenientes

En busca de las ADM perdidas

El prestigioso director inglés hace cine bélico con trasfondo político, manteniendo su estilo realista y cuasi documental en una trepidante película

Estamos en 2003, y el subteniente del Ejército Estadounidense Roy Miller y su equipo de inspectores son enviados a Iraq para encontrar armas almacenadas bajo el suelo del desierto. Intentando evitar las trampas que se alzan en su camino, los hombres buscan peligrosas armas químicas, pero sólo descubren un elaborado plan para hacer fracasar su misión.

Empujado por agentes secretos con objetivos muy diferentes, Miller deberá encontrar pistas en suelo extranjero que le lleven a las respuestas necesarias para sustituir a un régimen indeseado o iniciar una guerra en una región muy inestable. Descubrirá que en una época y un lugar muy conflictivos, el arma más difícil de encontrar es la verdad

Estamos ante una película bélica que realiza, al mismo tiempo sus análisis político-sociológicos, muy críticos con Bush y su gobierno, a los que acusa de mentir respecto a las ADM (armas de destrucción masiva) y de ignorar la complejidad social y religiosa de Irak. Las interpretaciones son excelentes y el ritmo es trepidante. (Almudí JD)

Adaptación del libro “Imperial Life in the Emerald City: Inside Iraq’s Green Zone”, de Rajiv Chandrasekaran, analista político y corresponsal del Washington Post en Bagdad. Dos cineastas adrenalíticos -Brian Helgeland, guionista, y Paul Greengrass, director- imprimen un formidable ritmo a la trama, y entregan un buen film de denuncia política -la diferencia en tal sentido con En tierra hostil, la mejor película sobre la guerra de Irak hasta la fecha, es clara-, donde logran eso tan difícil de que no parezca que la narración esta atravesada de amargo resentimiento.

Hay un gran acierto en el casting. Matt Damon es un actor que ha mejorado con los años, su marine de este film es mucho más sólido que su etéreo militar de Salvar al soldado Ryan. Otros actores que, simplemente, te los crees, son Amy Ryan -la periodista-, Brendan Gleeson, el hombre de la CIA, y Khalid Abdalla, el traductor, que ya trabajó con Greengrass en United 93. (Decine21)

Noche de paz

A principios de la Primera Guerra Mundial, en el frente occidental, algunas secciones llegaron a un acuerdo, no autorizado por los altos mandos, para hacer una tregua en la Nochebuena de 1914 y celebrar esa noche de Paz. La cinta recrea una de estas secciones cuando soldados alemanes, franceses y escoceses deciden reunirse y en un ambiente de camaradería brindan, dialogan y juegan fútbol.

El director Carion inicia la historia escenificando la emoción de un par de adolescentes escoceses por alistarse en el ejército, al saber que el Reino Unido ha entrado en la guerra. Pronto son enviados al frente francés, donde conocen los horrores de la guerra de trincheras. Los acompaña como capellán el P. Palmer (Gary Lewis), un sacerdote anglicano. Por otro lado, en Alemania, vemos como un tenor (Benno Fürmann) debe ingresar al ejército dejando desolada a su esposa (Diane Kruger), también cantante y compañera suya en la ópera.

La cinta es melodramática y los personajes son acartonados. Sin embargo, la realidad del hecho histórico le da una fuerza especial, al hacernos recordar que el espíritu de la Navidad hizo callar los fusiles para dar lugar a expresiones espontáneas de fraternidad, con la camaradería sencilla y franca del soldado raso, del combatiente que no sabe de Geopolítica ni de alianzas estratégicas, pero tiene bien claro que la Noche de Paz es para compartir el vino y el pan con todos, aun con el de la trinchera de enfrente, porque en el fondo lo reconoce como su hermano. Algo que conviene tener muy presente en estos días, cuando la miopía y el sectarismo de algunos dirigentes europeos les ha impedido reconocer en su Constitución la innegable herencia cristiana del continente.

Haciendo a un lado algunas inconsistencias, como la presencia de una mujer civil en las trincheras, la cinta es muy disfrutable. La dirección del francés Christian Carion hace hincapié en las piezas musicales, que han sido bien seleccionadas y realzan el mensaje del filme.

El soldado anónimo

Título en inglés: Jarhead
Director: Sam Mendes
Intérpretes: Jake Gyllenhaal, Peter Sarsgaard, Jamie Foxx, Lucas Black
Año: 2005, Universal
Género: Guerra/Drama
Contenidos Específicos: Violencia que incluye imágenes de cuerpos quemados y relatos violentos en combate, encuentros sexuales gráficos, escenas de masturbación, desnudez velada en la ducha, lenguaje sexualmente explícito y obsceno.
Clasificación MPAA: R (RESTRINGIDA Sólo para mayores, los menores de 17 años requieren ser acompañados por alguno de sus padres o un adulto con criterio)

*MPAA: The Motion Picture Association of America

Reseña:

Cinta basada en las memorias de Anthony Swofford (Jake Gyllenhaal) que sigue la trayectoria de un grupo de soldados desde su entrenamiento hasta su despliegue en Arabia Saudita, cuando en 1990 Saddam Hussein invade Kuwait. Swofford es seleccionado como francotirador por el Sargento Sykes (Jamie Foxx) junto con su compañero Alan (Peter Sarsgaard). Mientras esperan la acción, su batalla es contra el aburrimiento, el calor infernal, la ansiedad de pensar que sus novias o esposas les pueden ser infieles y la inestabilidad psicológica que todo esto trae consigo.

Esta reflexión de lo absurdo de la guerra, que llega a ser surrealista y mordaz, ya ha sido muy visto en otras producciones y ésta no aporta nada nuevo. El lenguaje soez resulta excesivo aunque se pretenda retratar la vida de los soldados con “realismo”. Un punto a su favor son las sólidas actuaciones, pero los estereotipos de soldados hambrientos de sangre que escupen obscenidades a cada momento le hace un flaco favor a todos los hombres y mujeres que se desempeñan dignamente en la milicia