Título Original: Avatar
Director: James Cameron
Intérpretes: Sam Worthington, Sigourney Weaver, Stephen Lang, Zoe Saldana
Año: 2009, Fox
Género: Ciencia Ficción/Aventuras
Contenidos Específicos: Violencia de acción abundante, un encuentro sexual implícito y lenguaje vulgar.
Clasificación MPAA*: PG-13 (Los padres son fuertemente prevenidos de dar una guía especial y atender a niños menores de 13 años; algún material puede ser inapropiado para ellos.)
*MPAA: The Motion Picture Association of America
Reseña:
Después de una intensa campaña publicitaria, llega a las pantallas esta fastuosa producción futurista, el trabajo más reciente de James Cameron.
Las acciones transcurren en el año 2154, cuando la vida en la Tierra está a punto de extinguirse y los científicos descubren un mineral que puede evitar el desastre. Este mineral abunda en el planeta Pandora y los humanos organizan una expedición para extraerlo, pero se encuentran con la feroz resistencia de los nativos del lugar, los Na’vi, extrañas criaturas humanoides con rasgos felinos. Con la finalidad de infiltrar su comunidad y convencerlos de abandonar la lucha se diseñan los “avatares”, seres idénticos a los nativos, operados a control remoto. Uno de los operadores es Jake Sully (Sam Worthington), un parapléjico que, junto con el equipo médico que encabeza la Dra. Grace Augustine (Sigourney Weaver), simpatiza con la causa de los Na’vi, de tal manera que la infiltración de los avatares fracasa y los humanos deciden atacar.
Haciendo uso de efectos especiales de vanguardia la cinta responde a las expectativas en la parte visual, con escenas realmente impresionantes y secuencias de acción espectaculares que quitan el aliento. La narrativa sin embargo se queda corta al carecer de originalidad en los temas que aborda, los cuales han sido ya desarrollados en otras películas y aquí dan la sensación de estar reciclados. Desde el cruel y abusivo “civilizado” conquistado por la “sabiduría” sencilla y natural del nativo (¿reminiscencias del mito del buen salvaje de Rousseau?), hasta el ecopanteísmo tan de moda en algunos círculos indigenistas actuales, con su pretensión regresiva de elevar la naturaleza al rango de divinidad, evocan en la mente del espectador referencias obligadas a cintas anteriores, lo que disminuye en gran medida el encanto de la novedad que tanto se anunció. Las actuaciones, como suele ser en las producciones de acción en las que no se exige mucho a los actores, son aceptables, con algunos personajes de cliché. Así las cosas, la cinta es entretenida y visualmente atractiva, pero con un guión poco original.
El director Roland Emmerich, conocido por cintas apocalípticas como “Independence Day”, “Godzilla” y “The Day After Tomorrow”, parece que con “2012” ha querido hacer la madre de todas las películas de desastre. No se ha medido ni en la magnitud de la destrucción, ni en los efectos especiales que son realmente impactantes, ni en la cantidad de víctimas, puesto que las personas mueren como moscas en todas las formas imaginables. En el uso de los clichés tampoco se detiene el director; los utiliza casi todos.
Hace 20 años que una nave extraterrestre se posó sobre el cielo de Johannesburgo. Los pasajeros fueron confinados en un campo de concentración, pero su número ha crecido, viven en condiciones precarias y la población local exige que se les reubique a un lugar alejado. Wikus van der Merwe (Sharlto Copley) es el empleado asignado a la tarea de coordinar el traslado, pero en el proceso se contamina con un líquido elaborado por los extraterrestres que provoca cambios radicales en su persona. Esto lo convierte en un codiciado sujeto de experimentación y, ante la amenaza de morir diseccionado, se refugia en el campo de concentración, entre los alienígenos, donde buscará ayuda.
Adaptación de la novela gráfica de Robert Venditti y Brett Weldele, que describe un futuro donde las actividades sociales son desempeñadas por robots, manejados mediante conexiones neurológicas por sus dueños, los humanos, que viven prácticamente recluidos en sus casas. Aquí se inserta la historia de Maggie Greer (Rosamund Pike) y su esposo Tom (Bruce Willis) un agente del FBI. Ambos viven con el dolor de la muerte de su pequeño hijo, una pérdida que no han podido asimilar y que amenaza con destruir su matrimonio. Por lo demás, esto que parece ser el mundo perfecto donde cada quien puede vivir sus fantasías o simplemente escapar de la realidad, tiene sus detractores. Personas que visualizan los peligros del aislamiento y se oponen frontalmente, incluso con violencia.
Estamos en el año 2018. Han pasado catorce años desde que las máquinas se independizaron y decidieron aniquilar a los humanos, pero éstos resisten en una guerra de guerrillas que parece perdida, con la esperanza puesta en su líder John Connor (Christian Bale), el combatiente profetizado que llevará a los humanos a la victoria. Kyle Reese (Anton Yelchin), el “futuro” padre de Connor, es un adolescente que ha sido atrapado por los “terminator” y Connor deberá rescatarlo ya que, si Kyle es eliminado por los robots, el carismático líder no podrá nacer. A esta lucha se une Marcus Wright (Sam Worthington), un individuo cuyas características lo hacen sujeto de las sospechas de los humanos.
Luego de la derrota sufrida en la cinta anterior de 2007 “Transformers”, los Decepticons han vuelto a la Tierra con deseos de venganza. Ahora tratarán de activar una arma poderosa con la que destruirán el Sol, pero antes deben descifrar una clave secreta implantada en el cerebro de Sam Witwicky (Shia LaBeouf), así que inician la persecución del joven héroe, que escapa con la ayuda de su chica Mikaela (Megan Fox) y de los Autobots, los robots aliados de los humanos. La persecución los llevará a un periplo que termina en Egipto, donde tiene lugar la batalla final.
Precuela de la serie “Star Trek” que narra los orígenes del capitán James T. Kirk (Chris Pine) como el hijo de un héroe de la flota estelar. Su padre es recordado con reverencia como un ejemplo de disciplina y valor, pero James no quiere saber nada de eso y prefiere desperdiciar su vida inútilmente, hasta que conoce al Capitán Christopher Pike (Bruce Greenwood), quien le desafía para que ingrese a la academia de la flota espacial. Allí conoce a los que formarán la tripulación de la nave Enterprise: el Dr. McCoy (Karl Urban), Uhura (Zoe Saldana), Sulu (James Cho), Chekhov (Anton Yelchin) y, por supuesto, el Sr. Spock (Zachary Quinto), quien pasa por una crisis de identidad relacionada con su origen “mestizo”.
Jack Bruno (Dwayne Johnson) es un exconvicto reformado que ahora vive como taxista en Las Vegas. Su antiguo jefe mafioso no se resigna a prescindir de sus servicios y envía a dos golpeadores a “convencerlo” de volver a trabajar para él. Jack se deshace de ellos y, al volver a su taxi, se encuentra a dos adolescentes (AnnaSophia Robb y Alexander Ludwig) a bordo que en realidad son extraterrestres en busca de información que servirá para salvar su planeta. Para ayudarlos, Jack contará con el apoyo de la astrofísica Alex Friedman (Carla Gugino) y entre ambos deberán evadir a un grupo de investigadores del gobierno encabezados por el agente Burke (Ciaran Hinds).